Mi marido no quiere divorciarse ¿Basta con que yo quiera?


En julio de 1981, fecha de la entrada en vigor de la Ley del Divorcio,  debía de existir una causa, tipo infidelidad, incumplimiento de los deberes conyugales, malos tratos, alcoholismo, drogodependencia…entre otros, y si no se acreditaba la causa el juez podía denegar el divorcio. 

A medida que fueron pasando los años , la sociedad española iba modernizándose y las peticiones de separaciones y divorcios empezarón  a crecer de manera espectacular.

La doctrina de los tribunales fue adaptando los criterios y a pesar de que la ley escrita exigía la causa para divorciarse, los jueces accedían a las peticiones de divorcio cuando las partes alegaban la simple falta de afecto marital, en otras palabras el desamor. 

Cuando entra en vigor la nueva ley del divorcio en julio de 2005 ya no se exige que las partes deban de acreditar la causa para divorciarse y solamente que lo pida uno de los cónyuges, el juez debe de acceder a la petición de divorcio aunque el otro no lo acepte.

 
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Los 4 grandes problemas que las redes sociales causan en tu relación de pareja


En esta era 2.0, en la que las redes sociales cobran cada vez mayor importancia, la interacción entre los internautas por medio de mensajes e imágenes se hace imprescindible.

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No obstante, muchas veces lo que compartimos con terceros a través de las redes puede generar sospechas en nuestras parejas.

El sitio web BounceBack advirtió sobre los 4 grandes problemas que plataformas como Facebook y Twitter pueden causar en tu relación de pareja.

1.- Las actividades que tu pareja comparte en sus redes sociales

Con el uso de las redes sociales, es normal que las personas compartan parte de su privacidad y, por ende, que otros “investiguen” su vida personal en la web.

En este sentido, es cada vez más común que tanto mujeres como hombres revisen recurrentemente el perfil de sus medias naranjas.

Sin embargo, se debe evitar que esta acción se vuelva un hábito “obsesivo” y te lleve a refrescar la página de tu amado(a) cada 5 minutos para ver sus últimos movimientos en la red. Esto no sería sano para ti ni para tu relación.

2.- La interacción entre tu pareja e internautas “desconocidos”

“Con esta constante oportunidad para conectarse, puede que tu pareja se comunique con otras personas que conoces, algunas sobre las que has oído algo o incluso algunas sobre las que nunca supiste”, comentan en Bounce Back. 

Ninguna relación es un “libro abierto” por lo que situaciones como ésta propician las sospechas -muchas veces infundadas- sobre sus interacciones con otros amigos virtuales.

3.- Los contactos mas amigables de tu novio(a).

Las redes sociales albergan innumerables comentarios, fotografías y videos que, de vez en cuando, pueden ser malinterpretados.

Al respecto, desde BounceBack alertan que “ver una imagen en línea de tu pareja con alguien que no conoces, provoca que tu mente divague por un camino inseguro”

Además, el hecho de que personas sobre las que no tienes noción dejen en el muro de tu amado ciertos mensajes, puede levantar suposiciones indebidas que, eventualmente, podrían dañar tu relación.

4.- El pasado virtual de tu pareja

Sin importar si llevas mucho o poco tiempo con tu pareja, es indudable que en el pasado ambos han tenido otros amores. Pero ¿qué pasa cuando los recuerdos de estos continúan disponibles en la web?

Es probable que las personas se encuentren con imágenes, posts y otras informaciones que su pareja compartió con su ex, lo que podría generar discusiones y perjudicar tu romance.

¿Cuando se habla de pareja estable?


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La forma dos personas que conviven en una comunidad de vida análoga a la matrimonial en cualquiera de los siguientes casos:

  1. Si la convivencia dura más de dos años ininterrumpidos.
  2. Si durante la convivencia, tienen un hijo común.
  3. Si formalizan la relación en escritura pública.

Por lo tanto se constituye la pareja si se dan alguno de estos requisitos:

  1. Por la simple convivencia durante un período ininterrumpido de dos años o antes si hay descendencia común.
  2. Mediante escritura pública otorgada por ambos miembros de la pareja que manifiestan su voluntad.

A estos efectos, no pueden constituir una pareja estable las siguientes personas:

  1. Los menores de edad no emancipados.
  2. Las personas relacionadas por parentesco en línea recta, o en línea colateral dentro del segundo grado.
  3. Las personas casadas y no separadas de hecho.
  4. Las personas que convivan en pareja con una tercera persona.

Fuente: Artículo 234 Código Civil Catalunya

¿Puede un hijo adolescente decidir acerca del cambio de guardia y custodia?


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Mi opinión es que no y me explico.

El Art.92 punto 6 del Código Civil español establece que “el juez antes de acordar el régimen de guarda y custodia, deberá recabar informe del Ministerio Fiscal y oír a los menores que tengan suficiente juicio cuando se estime necesario o a petición del Fiscal, las partes o los miembros del equipo técnico judicial, o a petición del propio menor”       En el mismo sentido se pronuncia el art.233.11 del Código Civil catalán que en los criterios para determinar el régimen y manera de determinar la guarda de los menores, se incluye la opinión expresada por los hijos. 

Por tanto, ha de quedar claro para aquellos progenitores que se encuentran avasallados por sus hijos adolescentes, que ellos no pueden decidir nada, en todo caso quien decide por ellos son los padres y si estos padres no se ponen de acuerdo decidirá un juez que “si quiere” los puede escuchar pero no está obligado hacerlo.

Con esto espero aclarar el bulo que corre por ahí de que los hijos cuando cumplen los doce años de edad pueden decidir con quien de ambos progenitores quieren vivir.

Sin embargo, tema a parte es el juego que a menudo utilizan los hijos de padres separados de amenazar con marcharse a vivir con el progenitor no custodio para conseguir mayores beneficios de uno u otro. Cuando esto ocurre, y atendiendo a las circunstancias de cada caso concreto, un buen consejo puede ser permitir que ese hijo que en ese momento que está descontento se marche, abriéndole las puertas y dejándole muy claras las consecuencias de su decisión.

Suele pasar en la mayoría de los casos que ante la falta de resistencia por quien ejerce la autoridad, no tenga sentido el enfrentamiento y el adolescente por si solo se vuelva a resituar.