En caso de divorcio y un piso pagado a medias, ¿puedo poner mi parte a la venta?


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En 2012 me separé. Era pareja de hecho, pero hay convenio de separación porque tengo 2 hijos. La madre se quedó en guardia y custodia y disfruta del usufructo del piso con los hijos. El piso está pagado pero me gustaría saber si puedo plantearle a mi expareja en algún momento que me compre mi parte del piso o bien ponerlo a la venta ya que estoy viviendo de alquiler y además paso pensión por los hijos. Necesito saber si puedo modificar esta situación antes de que los hijos tengan independencia económica. 

En este caso, atendiendo a los datos por Usted facilitados y desde un punto de vista obligacional, la respuesta con carácter general es negativa ya que es precisamente el Convenio Regulador el que prescribe los términos y la duración de las nuevas medidas que deben aceptar y soportar; por tanto, no se puede imponer la adquisición de la totalidad (sobre todo si no está sobrada de recursos económicos) a la otra parte, ni la exigencia de la transmisión a un tercero del piso dado que cada uno tiene en propiedad un determinado porcentaje, resultando por tanto baldío el intento de ponerlo a la venta cuando para la compra son necesarias las firmas de los dos copropietarios, salvo que tuviera la suerte de encontrar a un comprador que estuviera interesado en comprar sólo su parte, a pesar de tener que aceptar la carga del usufructo de la vivienda hasta que sus dos hijos alcanzaran la independencia económica, opción sinceramente difícil de llevar a término.

Ahora bien, por supuesto que puede plantear a su expareja la compra de su parte o que el total de la propiedad sea adquirido por un tercero, puesto que mediante este libre acuerdo de voluntades se presupone que los hijos (que entiendo que son mayores de edad), van a seguir manteniendo una situación similar a la actual y muy alejados de cualquier riesgo de exclusión social.

Por el contrario, si los hijos fueran menores de edad y la transmisión de la vivienda fuera a manos de un tercero, también cambiaría el lugar del disfrute del usufructo de sus hijos, y ahí podría entrar a pronunciarse el Ministerio Fiscal y por otro lado también habría que estar atentos a la posible inscripción del usufructo en el Registro de la Propiedad, inscripción que exigiría ser modificada por el posible candidato antes de formalizar la compra de la vivienda.

Fuente: elconfidencial.com

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Filofobia, cómo identificarla y cómo combatirla


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Imagínate esta escena. Una chica se enamora de un muchacho. Él se siente atraído a ella también. Todo parece ir muy bien. Sin embargo, después de unas cuantas citas, el chico empieza a enfocarse en pequeños defectos y siente un poco de ansiedad. Un buen día, cuando recibe una llamada de su novia comienza a sudar y cuando ella le dice que quisiera invitarlo a cenar en la casa de sus padres su corazón empieza a acelerarse y no puede respirar, hasta se siente mareado.
De repente, decide terminar con la relación. ¿Qué sucedió?
Pues parece que este muchacho sufre de filofobia…
¿QUÉ ES LA FILOFOBIA?
Dicho sencillamente, es el miedo a enamorarse o a entrar en una relación romántica. Sin embargo, en casos más agudos puede abarcar hasta el miedo de sentir amor de familiares y amigos.

La filofobia no se trata del nerviosismo normal que ocurre cuando uno comienza a conocer a alguien que le gusta. No son simples mariposas en el estómago. El temor es tan intenso que pone en marcha varios mecanismos de defensa. Igual que una persona se vale de algún arma para defenderse cuando siente que la están atacando y que está en peligro, así mismo la persona con filofobia se vale de ciertos patrones de conducta cuando siente que va a enamorarse.
¿CUÁLES SON ESTOS PATRONES DE CONDUCTA ASOCIADO CON LA FILOFOBIA?
Como el chico de nuestra historia, un mecanismo de defensa muy común para las personas que sufren de filofobia es buscar defectos en su pareja. Luego usan esos supuestos defectos como justificación para no profundizar sus sentimientos.

Muchos filofóbicos también se encaprichan con obtener relaciones inalcanzables, así no tienen que enfrentarse a su problema con la intimidad, sino que tratan de convencerse a sí mismos de que sí pueden amar, pero que su amor es imposible.  

Otros provocan disputas para que la otra persona termine la relación. Muchos de estos conflictos tiene que ver con los celos, la idea de que su pareja les dejará por otra persona les sirve de excusa para no comprometerse.

Retraerse es un hábito frecuente para los que sufren de filofobia. Cuando sienten que la relación va a pasar a una etapa más sería, dejan de visitar a su pareja, eluden sus llamadas y hasta inventan pretextos para no verse con él o ella.
¿POR QUÉ BUSCAR AYUDA?
Si sientes que encajas con alguna de las descripciones de este artículo, quizás sea el momento de buscar ayuda. Primeramente, porque la filofobia sí tiene cura. Sí es posible vencer ese temor. Existen varias terapias para combatir esta fobia.

Está la terapia cognitiva. Un terapeuta cognitivo te ayudará a reconocer y entender el proceso mental que te lleva a sentir temor. Luego te ayudará a implementar técnicas para detener el proceso mental destructivo y reemplazarlo por uno constructivo.

La terapia de desensibilización afectiva es usada para fobias de todos tipos. Consiste en exponer al paciente con el objeto o situación que le causa miedo, en este caso relaciones románticas, hasta que se desensibiliza. El terapeuta hasta puede valerse de la tecnología para simular esta interacción y así prepara a la persona para situaciones de la vida real.

Muchos han tenido éxito con la Programación Neurolingüística, la hipnoterapia, y otros métodos. Un profesional de la salud mental te podrá decir cuál terapia sería mejor para tu caso específico. Para muchos existe cierto tabú con visitar un psiquiatra, un psicólogo o un terapeuta. Sin embargo, no tiene por qué ser así. Cualquiera tiene derecho a beneficiarse de las técnicas modernas que facilitan las personas que se han especializadas en esas áreas.

Además, seguir como filofóbico solo llevará a la soledad y a la depresión.

Mujeres exitosas, mayor probabilidad de divorcio


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Estudio de la OCDE revela que las mujeres reciben un salario 16 por ciento menor que los hombres por las mismas labores, pero si éstas obtienen estabilidad financiera o mayor posibilidad de incrementar sus ingresos, la tasa de divorcios se incrementa.

Que una mujer tenga un mejor salario que su pareja puede ser un problema tan significativo, que se traduzca en un divorcio.

Un estudio realizado por Farnoosh Torabi, autora y experta en finanzas personales, aplicado a mil mujeres de Estados Unidos y América Latina en un periodo de cinco años, reveló que 12 por ciento de las mujeres se divorciaron; y en las parejas donde las mujeres ganaban más dinero, la tasa de divorcio fue 50 por ciento mayor.

El informe indica que las mujeres que tienen más ingresos tienden a hacer trabajo extra en cuanto a labores domésticas, “en un esfuerzo por mitigar la amenaza potencial que crea su identidad de género”

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), las mujeres reciben un salario 16 por ciento menor que los hombres por las mismas labores, mientras que dedican 32 horas de labores domésticas a la semana contra 21 de su contraparte.
Sin embargo, según el estudio de Torabi, cuando las mujeres son financieramente más estables o tienen posibilidades de tener mayores ingresos que su pareja, las presiones sociales suelen hacer que la mujer cese su vida laboral.  “Las esposas con mejor educación o potencial de ingresos más alto fueron más propensas a optar por salir de la fuerza laboral”, dijo.

Una encuesta de Trabajando.com, indica que en México 38 por ciento de las mujeres contestó que ha sido sufrido algún tipo de discriminación laboral por su género, recibiendo salarios más bajos que sus contrapartes masculinas y con escasa posibilidad de acceder a puestos directivos en sus lugares de trabajo.

Fuente: Financiero

¿Se necesita Licencia para hacer obras en casa?


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Cuando nos planteamos hacer obras en casa debemos saber que hay que hacer un trámite en el Ayuntamiento para solicitar la licencia de esas obras. Si las obras afectan a la modificación de los elementos arquitectónicos (tabiquería, muros, etc), instalaciones o servicios en elementos privados que no menoscaben o alteren la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exterior, bastará con poner en conocimiento del Ayuntamiento a través de la Junta de Distrito correspondiente su intención de realizar las obras.

Es lo que se llama un “acto comunicado” a la Administración, lo que se ha venido conociendo como “obra menor” por el que hay que pagar una tasa consistente en un porcentaje del presupuesto de las obras a. No comunicar la realización de las obras puede conllevar una multa mediante el correspondiente expediente sancionador

En este tipo de obras es igualmente necesario comunicar previamente su realización al Presidente de la cominidad pues así lo exige la ley de propiedad horizontal.

La indefensión aprendida, cuando el maltrato se convierte en costumbre


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Cuando se habla de maltrato a la mujer, en muchas ocasiones la pregunta que nos surge a todos es: ¿por qué no escapó? Nos parece que la huída es fácil y fantaseamos con una escapada como la de la conocida película protagonizada por Julia Robert  “Durmiendo con su enemigo”, en la que ella simulaba ser víctima de un preparado naufragio.
Sin embargo, para una persona que está sometida a continuo castigo mental y/o físico esta respuesta de huida no es tan fácil. Una de las razones es el fenómeno que el psicólogo Seligman propuso, allá por los años 60 del pasado siglo, conocido como indefensión aprendida.

¿Qué es la indefensión aprendida?

La indefensión aprendida es la conclusión de una serie de estudios realizados en laboratorio con animales bajo la corriente psicológica del conductismo. Seligman, mantuvo a diversos animales sometidos a descargas eléctricas de las que no podían escapar. Al poco, los animales habían aprendido que ninguna de sus respuestas lograban evitar el castigo, por lo que dejaban de actuar. Pasado un tiempo, aunque fuera evidente cómo escapar de las descargas, los animales no hacían nada puesto que habían aprendido que no era posible huir. Esa pasividad en la conducta, condicionada por el hecho de no haber podido huir en una época, se mantenía en el tiempo con bastante constancia.

Esa misma indefensión aprendida es la que ata a las víctimas a sus verdugos. Y no sólo en lo referido a una relación de pareja, puede ser algo que se de en muchas circunstancias: relaciones paterno-filiales, relaciones de trabajo… Como bien definía Juan José Millás en su fantástico libro “Hay algo que no es como me dicen” los humanos somos como los peces de colores, a pesar de la belleza hay algunos cuya conducta se podría calificar de caníbal:

“¿Por qué cuando dices que Ismael te pegaba no te defendías?- le preguntaban a Nevenka. […]. El proceso existencial que atravesó Nevenka no debió ser muy distinto al del pez de colores […]. Un día, al poco de empezar la relación, el pez se le acercó y le mordió una aleta. Fue un mordisco en frío, por inesperado[…]. El acoso no se produce de un día para otro, es un proceso lento. Cuando te pegan, ya no eres nadie. No es que hayas perdido las aletas, es que has perdido la voluntad”.

¿Qué podemos hacer ante la indefensión aprendida?

¿Y qué hacer cuándo el proceso de la indefensión aprendida se te ha llevado el alma, y  piensas que hagas lo que hagas ya nada tiene remedio?

No es tarea fácil salir de ese círculo, la indefensión aprendida si por algo se caracteriza es por llevar la confianza en uno mismo a cotas de bajo cero. Volviendo al principio, las continuas preguntas de ¿por qué no escapar? no hacen sino hundir más a la víctima, que está convencida de que no vale nada y de que nada puede hacer.

Lo primero por tanto es saber reconocer esa indefensión aprendida y pedir ayuda, ya que este fenómeno se asienta tanto en nuestra psique que es muy difícil escapar de él uno mismo. Si nos creemos a los psicólogos conductistas, todo lo que se ha condicionado puede ser descondicionado.

Así  que, con la ayuda, iríamos borrando la indefensión aprendida a base de técnicas como la desensibilización sistématica, o lo que es lo mismo a base de ir cubriendo pequeños pasitos que nos acercarán a la meta final: la independencia. Este aprendizaje o desaprendizaje, como se quiera llamar, debería ir acompañado necesariamente de un fuerte trabajo de autoestima, volver a creerse que uno es capaz ¿qué más se puede pedir?

Fuente:  http://lamenteesmaravillosa.com

Tener bajo nivel de glucosa ‘enciende’ las discusiones de pareja


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Tener bajos niveles de azúcar en la sangre puede provocarnos un aumento de la agresividad y que las discusiones entre parejas sean más incendiarias. Es la conclusión de un estudio llevado a cabo por investigadores de las universidades de Ohio (EEUU) y Amsterdam (Holanda).

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), contó con la participación de 107 parejas casadas. Durante 21 días consecutivos midieron sus niveles de glucosa en sangredos veces al día. Tras este período los investigadores comprobaron que las personas con menores niveles de glucosa habían tenido más estallidos de ira hacia su respectiva pareja que los que tenían niveles normales de azúcar.

En otra fase del experimento, a todos los participantes se les facilitó un muñeco de vudú con similitudes con su pareja y 51 alfileres. La prueba consistía en que al final del día tenían que insertar tantos alfileres en el muñeco según su nivel de enfado (sin la presencia de su pareja). Los resultados revelaron que cuanto más bajo era el nivel de glucosa, más alfileres clavaban en el muñeco que representaba a su pareja.

“Hay una clara relación entre los impulsos agresivos, como los que hemos observado con los muñecos, y una conducta agresiva real”, afima Brad Bushman, autor principal del estudio.

Esto sucede básicamente porque el autocontrol se “alimenta” de la glucosa en la sangre, y cuando esta energía se agota, provoca una disminución de esta capacidad, de ahí que tener una discusión mientras se tiene hambre no sea especialmente una buena idea, ya que irremediablemente estaremos más iracundos y agresivos.

Fuente:muyinteresante.com

Tres errores que cometemos tras una ruptura amorosa


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Romper una relación de pareja siempre es doloroso. A veces afecta más, a veces menos, todo depende de varios factores. Influye, por supuesto, el tiempo que duró la relación; también la calidad del vínculo y las expectativas que nos hayamos formado en torno a él. La edad, la historia de vida, la estabilidad emocional y el contexto son elementos adicionales que inciden de manera decisiva en la forma como asumiremos esa ruptura.
Como puedes ver, son muchas las variables que entran en juego. Por eso el dolor de la ruptura es único para cada persona y no puede ser comparado con el de nadie más. A todo lo mencionado, podemos añadir que una separación se puede sobrellevar mejor si contamos con alguna educación sobre la mejor forma de manejarla. Por eso es bueno que conozcas algunos de los errores más frecuentes en los que podrías caer, si no tomas conciencia al respecto.

Pensar que no te va a doler

A veces te sientes tan fuerte que en realidad llegas a creer que estás por encima del dolor de una ruptura. Quizás tienes un amor propio, o un narcicismo, muy desarrollado y por eso no admites la posibilidad de que una separación te afecte. Es posible que ni siquiera derrames una lágrima y aún así, no tiene nada de raro que empieces a dormir mal, a sentirte irritable o a volverte intolerante y rígido frente a todo.

Estas son expresiones del dolor que no quieres asumir. Experimentar un duelo no tiene nada de raro, ni de malo. Admitir que la pérdida te entristece no significa que por eso tienes menos valor o que estás cayendo en la cursilería. Entre más pospongas el duelo, más afectadas se van a ver tus emociones.

Idealizar el pasado

Es muy frecuente que se atribuyan cualidades casi sobrenaturales a la pareja que se fue, especialmente si esa persona fue quien terminó la relación. Para muchos opera una especie de amnesia selectiva: olvidan los defectos y los malos ratos, al tiempo que inician un proceso de idealización sin límite. Muchos aseguran que “no hay nadie en el mundo” como su ex. Eso es cierto, en muchos casos, afortunadamente.

Por eso debes hacer un esfuerzo para visualizar la situación con objetividad. Las rupturas no se producen mágicamente, sino que son el resultado de factores muy precisos aunque en principio no logres dilucidarlos. Y siempre son responsabilidad de los dos miembros de la pareja, así que en lugar de alimentar el romanticismo, es hora de poner la cabeza en frío y admitir que tu principal tarea es seguir adelante.

Confundir la nostalgia con el deseo de volver

La persona que ya no está te va a hacer falta y eso es completamente normal. Seguramente pasaban mucho tiempo juntos y tenían todo un mundo de complicidades compartido. No es fácil que de la noche a la mañana te acostumbres a esa ausencia, sin sentir frecuentes accesos de nostalgia.

Pero sentir que extrañas a esa persona no es necesariamente una señal de que quieres volver con ella. Debes darle tiempo al tiempo. No hay nada que el tiempo no cure y a veces solo se trata de dejar discurrir los días con naturalidad, tolerar la frustración del momento. Poco a poco dejarás de sentir el vacío que esa persona te dejó.

Fuente: lamenteesmaravillosa.com

 

Un familiar desaparició hace años ¿cuando se le puede declarar como fallecido?


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La declaración de fallecimiento es una declaración judicial por la que se considera como fallecida a una persona desaparecida en determinadas circunstancias y durante los plazos establecidos en la ley.

La ley permite declarar a la persona que ha desaparecido como fallecida a fin de que sus familiares puedan disponer de sus bienes y acceder a las prestaciones que en su caso puedan derivarse de su muerte.

El Código Civil distingue entre la declaración de fallecimiento, y la declaración de ausencia, si bien esta última la explicaré en artículos posteriores con sus requisitos.

Plazos en la declaración de fallecimiento

Los plazos que establece la ley por los cuales procede la declaración de fallecimiento son:

  • 10 años. Desde las últimas noticias que se hayan tenido del ausente, o, a falta de éstas, desde su desaparición.
  • 5 años. Desde las últimas noticias o, en defecto de éstas, desde su desaparición, si al expirar dicho plazo hubiera el desaparecido cumplido 75 años.

Estos plazos se cuentan desde la expiración del año natural en que se tuvieron las últimas noticias, es decir, si desapareció un 12 de Octubre, empezará a contar el plazo el 31 de Diciembre.

  • 2 años. Desde que se desapareciese, perteneciendo a un contingente armado o unidos a él en calidad de funcionarios auxiliares voluntarios, y que hayan tomado parte en operaciones de campaña y desaparecido en ellas. Este plazo se cuenta desde la fecha del tratado de paz, y en caso de no haberse concertado, desde la declaración oficial del fin de la guerra.
  • 1 año. Desde la desaparición, contado de fecha a fecha (es decir, en el ejemplo anterior, desde el 12 de Octubre), cuando exista un riesgo inminente de muerte por causa de violencia contra la vida y no se hayan tenido noticias suyas desde que hubo violencia.Como nota curiosa, se señala en el Código Civil que se considera que existe violencia si en una subversión de orden político o social, transcurridos 6 meses desde el fin de la misma, hubiese desaparecido una persona.
  • 3 meses. En caso de siniestro. Se refiere especialmente a naufragios, accidentes aéreos y percances de esa categoría:A) En caso de naufragio, la ley establece que se presume ocurrido el naufragio si el buque no llega a su destino, o si careciendo de punto fijo de arribo, no retornase, luego que en cualquiera de los casos hayan transcurrido 6 meses contados desde las últimas noticias recibidas o, por falta de éstas, desde la fecha de salida de la nave del puerto inicial del viaje.

B) En caso de aeronave siniestrada, se presume el siniestro si en viaje sobre mares, zonas desérticas o inhabitadas, transcurren 6 meses contados desde las últimas noticias de las personas o de la aeronave y, en su defecto, desde la fecha de inicio del viaje.

Efectos de la declaración de fallecimiento

Por la declaración de fallecimiento cesa la situación de ausencia legal, pero mientras dicha declaración no se produzca, se presume que el ausente ha vivido hasta el momento en que deba reputársele fallecido, salvo que se demuestre lo contrario.

¿Qué ocurre entonces? Lo siguiente:

Se abre la sucesión en los bienes del declarado fallecido, ya tenga o no, testamento. Eso sí, existe un límite. Los herederos no podrán disponer a título gratuito hasta 5 años después de la declaración del fallecimiento. Es decir, no podrán donar, por ejemplo, los bienes que adquirieron mediante sucesión, hasta pasados 5 años desde la declaración.

Igualmente, hasta que no pasaron esos 5 años, no serán entregados los legados, si los hubiese, ni tendrán derecho a exigirlos los legatarios. La única excepción que regula el código en este caos son las mandas piadosas en sufragio del alma del testador o los legados en favor de Instituciones de beneficencia.

También es obligatorio para los sucesores formar notarialmente un inventario detallado de los bienes muebles y una descripción de los inmuebles.

Aparece el declarado fallecido

Si después de la declaración de fallecimiento se presentase el ausente o se probase su existencia, recobrará sus bienes en el estado en que se encuentren y tendrá derecho al precio de los que se hubieran vendido, o a los bienes que con este precio se hayan adquirido.

Lo que no podrá hacer será reclamar de sus sucesores rentas, frutos ni productos obtenidos con los bienes de su sucesión, sino únicamente desde el día de su presencia o de la declaración de no haber muerto.

Fuente: Blog Sanchez Bermejo

Prestación por cuidado de menor afectado por enfermedad grave


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Situación protegida

La seguridad social protege a aquellos padres que tengan que cuidar de un hijo menor de edad afectado por cáncer u otra enfermedad grave cuando ambos trabajen. Esta protección viene motivada cuando alguno de los padres solicita una reducción de jornada para cuidar a su hijo que provoca una disminución del salario en la misma proporción.

La protección es mediante un subsidio que compense la pérdida de salario motivada por la reducción de jornada dada la necesidad de cuidar de manera directa, continua y permanente a los hijos o menores a su cargo, durante el tiempo de su hospitalización y tratamiento continuado de la enfermedad.

En definitiva para darse la situación protegida tiene que cumplirse los siguientes requisitos:

  • Hijos menores de 18 años.
  • Padezcan cáncer o una enfermedad grave que requiera ingreso hospitalario de larga duración.
  • Precisen cuidado directo, continuo y permanente de sus progenitores, adoptantes o acogedores.

Enfermedad grave

Las enfermedades consideradas graves vienen recogidas en el anexo del Real Decreto 1148/2011, de 29 de julio.

La enfermedad debe provocar un ingreso hospitalario de larga duración, aunque también está considerado como hospitalización la continuación del tratamiento médico o el cuidado del menor en domicilio tras el diagnóstico.

La acreditación de la situación se efectuará mediante declaración cumplimentada por el facultativo del servicio público de salud responsable de la atención del menor. En caso de ser a través de los servicios médicos privados, se exigirá que la declaración sea cumplimentada, además, por el médico del centro responsable de la atención del menor. Cuando exista recaída del menor por el cáncer o la misma enfermedad grave, no será necesario un nuevo ingreso hospitalario, si bien deberá acreditarse, mediante nueva declaración médica.

REDUCCION DE LA JORNADA

El artículo 37 del Estatuto de los Trabajadores indica que el progenitor, adoptante o acogedor tendrá derecho a una reducción de jornada de al menos el 50% de la jornada laboral. Esta reducción se puede solicitar hasta que el menor cumpla 18 años.

En el convenio colectivo correspondiente se podrán establecer nuevas condiciones y supuestos de la reducción de jornada.

PRESTACIÓN POR CUIDADO DE UN HIJO

Requisitos para la solicitud

Serán beneficiarios por el subsidio los trabajadores  por cuenta ajena y asimilados siempre que cumplan los siguientes requisitos:

  • Reducción de su jornada de trabajo de al menos un 50% de su duración.
  • Estar los dos progenitores, dentro de la unidad familiar, en alta en la seguridad social.
  • Acreditar el periodo mínimo de cotización:
    • Menores de 21 años: No se exige cotización mínima.
    • Cumplidos 21 y menores de 26 años: 90 días cotizados dentro de los 7 años inmediatamente anteriores a dicha fecha, o 180 días cotizados a lo largo de su vida laboral.
    • Mayores de 26 años. 180 días cotizados dentro de los 7 años inmediatamente anteriores a dicha fecha o 360 días a lo largo de su vida laboral.

En referencia a la edad, se considera la que tienen los padres en la fecha exacta en la que se inicie la reducción de jornada. Cuando ambos progenitores, adoptantes o acogedores tuvieran derecho al subsidio, sólo podrá ser reconocido en favor de uno de ellos. No obstante podrán alternarse entre ellos el subsidio por periodos no inferiores a un mes.

En caso de separación judicial, nulidad o divorcio, y ante una falta de acuerdo, se concederá el derecho a prestación a quien tenga otorgada la custodia del menor y, si ésta fuese compartida, al que lo solicite en primer lugar.

Cuantía de la prestación

La prestación económica consiste en un subsidio, de devengo diario, equivalente al 100% de la base reguladora establecida para la prestación por incapacidad temporal derivada de contingencias profesionales. Ésta se calcula sumando dos módulos:

  • Modulo 1: Base de cotización por contingencias profesionales del mes anterior a la baja, con exclusión de las horas extraordinarias dividido entre el número de días a que se refiere dicha cotización.
  • Módulo 2: Suma de las fracciones de base de cotizaciones correspondientes a las horas extraordinarias realizadas durante los 12 meses anteriores al mes de la baja dividido entre 365 días.

La cuantía de la prestación será el 100% sobre la base reguladora correspondiente, en proporción a la reducción que experimente la jornada de trabajo.

Cuando el trabajador no tenga cubierta la contingencia de incapacidad temporal en el régimen que deba reconocer la prestación, la base reguladora estará constituida por la base de cotización de contingencias comunes. La base reguladora se modificará o actualizará al mismo tiempo que las bases de cotización correspondientes.

Ejemplo del cálculo de la prestación

Un trabajador que en el último mes la base de cotización por contingencias comunes ha sido de 1.430 euros, y por otro lado la suma de los últimos doce meses de la base de horas extraordinarias ha sido de 1.100 euros.

Módulo 1: 1430 euros / 30 días del periodo de cotización = 47,66 euros.

Módulo 2: 1.100 euros/365= 3,01 euros

Suma de los dos módulos = 50.67 euros.

Si la reducción de la jornada es de un 60%, cobrará al día por prestación; 50.67 *0.6=30.402 euros. Lo que equivale a un pago mensual de 912.06 euros.

Duración

El derecho nace a partir del mismo día en que dé comienzo la reducción de jornada correspondiente, siempre que la solicitud se formule en el plazo de tres meses desde la fecha en que produjo la reducción. Una vez transcurridos esos tres meses, la retroactividad máxima de la prestación será de tres meses.

La duración inicial es de un mes, prorrogable por periodos de dos meses cuando subsista la necesidad del cuidado, que se acreditará mediante declaración del facultativo del servicio público o privado. Siempre como límite que el hijo sea menor de edad.

El derecho a la prestación se extinguirá por las siguientes causas:

  • Por la reincorporación plena al trabajo o reanudación total de la actividad laboral del beneficiario, cesando la reducción de la jornada por cuidado de menores.
  • Por cesar la necesidad del cuidado directo, continuo y permanente del menor.
  • Cuando uno de los progenitores deje su trabajo.
  • Por cumplir el menor 18 años.
  • Por fallecimiento del menor.
  • Por fallecimiento del beneficiario de la prestación.

Gestión  y pago del subsidio

La gestión será realizada por la entidad gestora con la que el trabajador tenga cubiertas las contingencias profesionales, en otro caso, será competente la entidad gestora que asuma la cobertura por incapacidades temporales por contingencias comunes.

El pago del subsidio se realizará por la entidad gestora o por la mutua competente en la fecha de inicio de los efectos económicos de la prestación, por períodos mensuales vencidos.

Cuidado de menores en el caso de trabajadores por cuenta propia o autónomos

Los trabajadores incluidos en el Régimen Especial de trabajadores Autónomos tendrán derecho a esta prestación teniendo en cuenta las siguientes peculiaridades:

  • Se considera situación protegido el cese parcial de su actividad.
  • Los porcentajes de reducción de jornada se entiende referidos a una jornada de 40 horas semanales.
  • Deberán hallarse al corriente en el pago de las cuotas a la seguridad social.
  • En aquellos supuestos que el trabajador no tenga cubierta la contingencia de incapacidad temporal, la base reguladora de la misma estará constituida por la base de cotización de contingencias comunes.

Fuente: http://www.cuestioneslaborales.es/

¿Qué son los salarios de tramitación?


expediente

 

Los salarios de tramitación son los salarios  a los cuales tiene derecho un trabajador cuando una empresa opte por la readmisión del trabajador, después de que un tribunal haya calificado el despido como improcedente o nulo.

Dicha cantidad corresponde a los salarios dejados de percibir por el trabajador desde la fecha del despido hasta la fecha de la sentencia que declare la improcedencia o nulidad del despido.

El objetivo de los salarios de tramitación es compensar al trabajador de uno de los perjuicios del despido, el no percibir retribución alguna desde la fecha del despido. Como resultado, el trabajador no se ve perjudicado económicamente por el despido efectuado por la empresa, y debe percibir el mismo salario como si el despido nunca hubiera existido.

Los salarios de tramitación tienen una naturaleza indemnizatoria, y no salarial aunque tengan la obligación de cotizar, y por tanto no generan derecho a vacaciones.

Fuente: Blog http://www.cuestioneslaborales.es/