Diferencia entre imputado, procesado y acusado


 

condenado

Estos tres términos provocan una gran confusión entre la gente, sobre todo debido al mal uso que se hace de ellos habitualmente en los medios de comunicación, donde, muchas veces, los usan como sinónimos.

Empecemos por el imputado. Así se considera a la persona contra la que se dirige un proceso penal, una investigación, por un delito o varios (asesinato, violación…); para tener esta condición no es necesario que se le haya acusado formalmente. En nuestro sistema penal, el Juez de Instrucción, a la vista de los hechos y las informaciones recogidas por los Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, informa a la persona de que se está llevando un proceso contra ella por los hechos investigados.

Esa comunicación formal (que no acusación formal) se denomina traslado de la imputación; así la persona se da por enterada y puede ejercer su derecho de defensa que, en síntesis, significa tener derecho a un abogado y a no declarar contra uno mismo.

El imputado se convierte en procesado cuando hay una resolución judicial (auto de procesamiento) en la que se dice que hay indicios fundados de que es el responsable del hecho que se está investigando judicialmente.

Por su parte, se es acusado cuando, una vez terminada la instrucción del procedimiento, alguna de las partes presenta una acusación formal contra él. Aquí se consideran partes al Fiscal, al abogado de la acusasión particular y al abogado de la acusación popular.

Aparte de estos términos, también podemos señalar otros dos: condenado y reo. El condenado es aquel que ha sido “condenado” (valga la redundancia) por una sentencia judicial; y el reo es la persona que ya está cumpliendo una condena.