“Compensar” a tu hijo por tu divorcio te puede salir caro


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Ante la culpa, algunos padres intentan compensar materialmente las pérdidas emocionales que los hijos sufren durante el proceso de divorcio, es decir; compran, dan permisos, viajes y complacen en muchas cosas a sus hijos, con la finalidad de que éste no “sufra” por la separación.

Lo recomendable ante la decisión de divorcio o separación, es hablar con los hijos y explicarles lo más racionalmente posible la situación, generando un clima de confianza para que ellos realicen las preguntas que consideren y se aclaren sus dudas.  Si usted está decidido a separarse, dejar fuera de esa decisión a los hijos y mostrarse firme y convencido ante ellos, facilita su asimilación y los ayuda a regularse emocionalmente.

Al tratar de compensar con cosas materiales a los hijos, éstos pueden sentir que “son comprados con cosas” y  lo pueden utilizar como chantaje emocional.

Esta conducta compensatoria sale bastante cara, económica y psicológicamente.

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Voy a divorciarme y no quiero que mi bebe pernocte en casa de su padre. ¿Cómo lo evito?


 

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En menores de tan corta edad se puede establecer un régimen de visitas sin pernocta en favor del progenitor no custodio, atendiendo especialmente a la necesidad de dicho menor de ser alimentado por la madre y, en su caso, al comportamiento irresponsable de su pareja que deberá demostrar.

Normalmente la jurisprudencia suele hablar o “poner el filtro” hasta los 3 años de edad.

Lo mejor es acudir a un abogado para que determine un régimen de visitas adecuado a las circunstancias de todas las partes y así fijar claramente el régimen de visitas aplicable.

 

Fuente: abogae.com

La guarda y custodia compartida ¿es aconsejable en todos los casos?


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Las únicas leyes civiles que se han pronunciado sobre la guarda y custodia compartida como la forma de ejercer el cuidado de los menores en los casos de separación y divorcio son las leyes de Aragón y Valencia.

En Catalunya y en el resto de comunidades autónomas de nuestro pais en los que se aplica el Código Civil, la guarda y custodia compartida será aconsejable, pero no se aplica de forma automática.

¿Realmente todos los casos de separaciones matrimoniales y divorcios, deben de resolverse con guarda y custodias compartidas? mi opinión es que no porqué depende de cada caso concreto. Hay que analizar la trayectoria familiar a la hora de cuidar a los menores y en todos los casos la idoneidad de los progenitores así como su disponibilidad para hacerse cargo de algo tan importante como es ejercer la guarda y custodia de un menor.

La atribución de uso de la vivienda familiar en los casos de separación y divorcio


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De casi todos es sabido que la atribución del uso de la vivienda familiar, cuando el matrimonio entra en crisis y decide romperse, se suele conceder a aquel que se queda con la guarda y custodia de los hijos y que por regla general es la madre.

El argumento principal que utiliza la ley para hacer esta atribución es el interés del menor, con su latinajo “favor filii”.

No quisiera poner en duda el hecho de que los hijos deben de sufrir el menor impacto posible, y en la medida que se pueda, se debe de seguir manteniendo el mismo estatus.

Pero creo que la mejor protección no se basa tanto en la adjudicación del uso de un inmueble determinado sino en que se les garantice el derecho a tener una casa digna con su madre y una casa digna con su padre para que ambos sigan pudiendo ejercer su rol de progenitores.

En este sentido, tengo el deber moral de informar que a pesar de que nuestras leyes todavía no se han acabado de adaptar a la realidad imperante, sí que es cierto que los tribunales y especialmente los especializados en derecho de familia empiezan a estar cada vez más sensibilizados en el tema y entran a valorar la posibilidad de vender el domicilio familiar para repartirlo entre ambos propietarios (cuando la situación económica lo permite)

A pesar de los años que llevamos de ley del divorcio (desde julio del año 1981), en comparación con otros países, el nuestro todavía es muy “novel” en lo que a crisis familiares se refiere.

Esto explica el porqué no se han corregido todavía esas injustas situaciones que muchos de los padres separados sufren al no poder disponer de una vivienda propia puesto que deben de seguir pagando la hipoteca de una casa en la que siguen viviendo su ex mujer y sus hijos.

 

Mi hijo ya tiene 18 años y no quiere ir con su padre los fines de semana, ¿debería pedirle un aumento de la pensión alimenticia?


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El hecho de que un hijo cumpla los 18 años de edad supone que se extingue la Patria Potestad que es aquel conjunto de derechos y obligaciones que los hijos tienen en relación con los padres.  En este caso,  si un hijo no quiere relacionarse con su padre, por el mero hecho de haber cumplido la mayoría de edad, ya no se le puede obligar.

 Ahora bien, el hecho de que no vaya con su padre los fines de semana que le tocaría no es motivo suficiente para solicitar un aumento de pensión de alimentos.

Para modificar las pensiones, al alza o a la baja han de haber variado las circunstancias que se tuvieron en cuenta para fijar la pensión de alimentos, bien porque el progenitor que debe de pagarla haya venido a mejor o a peor fortuna, o que el alimentado precise de mayores gastos.

Además se ha de tener en cuenta que la pensión de alimentos de los hijos mayores de edad no tiene la misma consideración que la de los hijos menores de edad, porqué mientras para estos últimos la pensión debe de mantener en la medida de lo posible el estatus que tenían los hijos cuando los padres convivían juntos, para la de los hijos mayores de edad solamente se atiende al criterio de lo que precisen para vivir y acabar de formarse si siguen estudiando.

¿En qué se diferencia la separación del divorcio?


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La diferencia entre separación y divorcio consiste en que mientras que con la separación se mantiene el vínculo matrimonial, con el divorcio éste se deshace y la persona ya se puede volver a casar.

El estado civil de soltero no se recupera, a no ser que se decrete la nulidad del matrimonio.

Los efectos derivados de la separación y el divorcio, como son los hijos y las relaciones patrimoniales son exactamente los mismos estando separados que divorciados y el procedimiento legal también es igual.

Si uno es abstenio y el otro bebe, más probabilidad de divorcio


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Las parejas casadas en las cuales uno de los miembros toma mucho alcohol y el otro es abstemio tienen más riesgo de divorciarse

Así concluyó una investigación realizada por científicos del Instituto de Adicciones de la Universidad de Buffalo, en Estados Unidos. Los expertos entrevistaron a 634 parejas desde el momento en que se casaron y les hicieron seguimiento durante nueve años.

Lo más revelador del trabajo es que la tasa de divorcio en los matrimonios en que ambos son bebedores frecuentes o abstemios no se diferencia mucho, por lo cual los investigadores creen que el trago no pone en riesgo la estabilidad de la pareja excepto cuando los dos no tienen el hábito.

El estudio también desveló que la tasa de divorcios es ligeramente mayor en matrimonios donde la mujer es quien bebe, aunque no se determinó la causa.

Fuente: semana.com

 

Quien puede recoger a mi hijo si yo no puedo hacerlo


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El regimen de visitas que plantea mi ex, hace que sea imposible que los pueda recoger, asi que seria bueno que lo pudiese recoger mis padres, es decir los abuelos de los niños, pero mi ex se niega. ¿Que puedo hacer?

En la mayoría de los casos los jueces coinciden en que el hijo en común podrá ser recogido en el domicilio materno bien por el padre bien por cualquier familiar autorizado por éste para ello.

Asimismo la mayoría añaden que: “deberá recogerse en un coche apto para circular con un niño de la edad del que de las partes conforme a la seguridad vial”

Es decir que si el coche cumple la normativa y las medidas de seguridad para que viajen menores, no habra problema alguno.

Por qué las parejas con un solo hijo figuran entre las que más se divorcian


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Ya a nadie le sorprende que muchas parejas rompan la relación con la llegada del primer hijo. Después de los matrimonios que no tienen descendencia, las familias con un sólo vástago son las que más se divorcian y separan como reflejan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) desde 2005, fecha en la que este organismo comienza a registrar los divorcios y separaciones según el número de hijos. En ese año también se aprobó la ley del divorcio exprés, lo que dio lugar a un «boom» de rupturas como tendencia general en los años siguientes, también entre estas familias, solo frenado por la crisis a partir de 2008.

Existen toda una serie de motivos y razones para justificar por qué rompe una pareja cuando llega su primer hijo, pero en el fondo no es el niño quien origina el divorcio, sino la nueva forma en la que se constituye la familia. El matrimonio, la pareja esté o no casada, ya no es el germen de la familia como empieza a demostrar una nueva corriente de la Antropología. Lo describe la antropóloga francesa Martine Segalen en su libro «A quién pertenecen los hijos». «En la actualidad, el matrimonio no marca el comienzo de una familia. Es el niño el que se convierte en el fundador de la familia, el que crea a la pareja, él obligará a sus progenitores a mantenerse unidos. El niño se ha convertido en un proyecto de vida, pues es el que ha fundado la pareja y el que la mantiene. Si este proyecto no satisface a una o a las dos partes, la pareja puede fracasar».

Es decir, hace años las personas se casaban y luego tenían hijos. Ahora la decisión de tener un hijo condiciona que dos personas se planteen casarse bien con la pareja con la que llevan tiempo o con la que conocerán en breve y piensan que son las idóneas para fundar la familia. Existe otra indicador que de forma indirecta avala esta teoría. Según el INE, los matrimonios con una duración de más de 20 años son los que más se divorcian. Tras de ellos, las parejas que solo llevan cinco años de relación. Se entiende que muchas de ellas habrán tenido su primer hijo en ese corto periodo de cinco años.

Múltiples razones

Existen múltiples razones para dar fin a un proyecto de vida en común.Elena Corrochano, doctora en antropología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), enumera algunas: «puede que la madre se vuelque en el hijo y deje la pareja de lado; puede que al padre solo le interese el niño y no la pareja; puede que el padre no asuma el rol de cuidador; puede que no haya nada de corresponsabilidad entre ambos progenitores, se sientan agobiados y se echen en cara algunas cosas; o que tener un hijo no sea lo que ellos buscaban, o incluso puede que el niño no cumpla con las expectativas que tenían».

«Hoy en día se lucha menos por las relaciones, la gente tiene menos tolerancia», explica la psicóloga María Beatriz Pereira, de ISEP Clínic Barcelona. «Las parejas donde existe un hijo único se separan porque ya tenían problemas antes de la llegada del niño, diferencias a la hora de educar, de criar, de llevar las cuentas de casa, sobre todo por motivos que tienen que ver con corresponsabilidad en el hogar. Cuando llega el hijo lo que hace es acentuar estas diferencias»

Fuente: http://www.abc.com

¡Mami tiene novio!… y ¿qué?


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El derecho de volver a amar y ser feliz se convierte en una pesadilla para muchas de estas madres ante el rechazo por parte de sus hijos, mucho más si son adolescentes.

Es importante que los niños no sientan que de repente tienen una nueva figura paterna o de autoridad en la casa, especialmente cuando son adolescentes. Ellos son una especie de ‘mini-adultos’ y es muy duro tener esta figura masculina de repente diciéndoles qué tienen que hacer.

La madre debe hablar con su nueva pareja para establecer algunas reglas de juego sobre cómo van a llevar la relación.

No puedes forzar la relación entre un niño y un nuevo padre. Debes dejar que eso suceda naturalmente, especialmente cuando el niño es mayor. Algunas veces esas relaciones se desarrollan y otras veces no sucede del todo. Como madre debes entender que tus hijos tienen mente propia, que van a tomar sus propias decisiones y que no puedes forzarlos a amar a alguien que tú amas.

Cuando la madre comienza una nueva relación luego de un divorcio, es más duro para los niños que para ella porque los hijos se recuperan más lento de un divorcio; es una transición muy fuerte para ellos.

Otra cosa importante es no presentar a tu nuevo novio en fechas importantes, como el día de graduación del adolescente o en su cumpleaños. No esperes a que llegue el día de la fiesta para que le digas ‘por cierto este es mi nuevo novio’.

Debes tener abiertas la líneas de comunicación y dejarles saber a tus hijos que siempre pueden hablar contigo acerca de todo; que siempre los vas a escuchar y que a pesar de lo que digan no te vas a molestar o decepcionar, porque quieres lo mejor para ellos.

Es mejor ser honesta con ellos y no tratar de esconderles cosas, porque los jóvenes son más inteligentes de lo que nosotros pensamos. Son muchas las posibilidades de que ellos ya sepan que estás de noviazgo con alguien. Muchas veces la rabia y el estrés vienen del hecho de que no les estás diciendo qué está pasando.

Algunos niños nunca estarán listos para ver a sus padres con alguien más, incluso cuando son mayores y tienen su propia familia. En algún momento debes de tener tu propia vida, porque lo cierto es que no puedes vivir por tus niños para siempre, ellos van a crecer. Si ves que estás llegando al punto de que tus hijos te están controlando, explícales que tú los amas y que ellos siempre están primero, pero que necesitas salir y buscar tu propia felicidad también, sin su permiso.