Hasta que punto puedo participar en la educación de los hijos de mi pareja


 

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La instauración del divorcio ha traído consigo la creación de nuevas familias recompuestas en la que uno de los dos tiene la custodia de los hijos y por lo tanto conviven con la nueva pareja.

Se abría aquí un debate, en nuestra sociedad, sobre el rol que podía ejercer el otro miembro de la pareja hacia los hijos que no son suyos. Hasta que punto podía o no participar en cuestiones domésticas o de relación con los educadores.

Ante esta nueva situación, el Código Civil de Catalunya ha introducido recientemente el artículo 236-24 que reconoce los derechos del cónyuge en relación con los hijos que no son suyos pero que conviven con él.

La nueva legislación permite al cónyuge participar en la toma de decisiones sobre los asuntos relativos a esos hijos y en caso de desacuerdo entre el progenitor y su nueva pareja prevalece el criterio del progenitor.

Esta nueva regulación tiene sentido común. Resulta lógico y apropiado que en caso de conflicto prevalezca el criterio del progenitor. Pero no debemos olvidar que estos nuevos miembros no formaban parte del núcleo inicial familiar y pueden llegar a extralimitarse en sus funciones. Se han dado casos en los que incluso exigen a los hijos de sus parejas que se les llame “papa” o “mamá”.

¿Hasta dónde llega el límite de sus derechos?, lógicamente cada caso es distinto pero lo que nunca se tiene que perder de vista es el interés del menor.

Hay que ser muy cuidadosos porqué quizás ese niño no solamente ha de soportar la separación de sus padres, sino que, si es muy pequeño, quizás deba pasar por otra separación más.

En definitiva, se trata de que el niño tenga muy claro quién es su padre y quien su madre y llamar papá y mamá solamente a quienes realmente lo sean.

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La atribución de uso de la vivienda familiar en los casos de separación y divorcio


atribución vivienda

De casi todos es sabido que la atribución del uso de la vivienda familiar, cuando el matrimonio entra en crisis y decide romperse, se suele conceder a aquel que se queda con la guarda y custodia de los hijos y que por regla general es la madre.

El argumento principal que utiliza la ley para hacer esta atribución es el interés del menor, con su latinajo “favor filii”.

No quisiera poner en duda el hecho de que los hijos deben de sufrir el menor impacto posible, y en la medida que se pueda, se debe de seguir manteniendo el mismo estatus.

Pero creo que la mejor protección no se basa tanto en la adjudicación del uso de un inmueble determinado sino en que se les garantice el derecho a tener una casa digna con su madre y una casa digna con su padre para que ambos sigan pudiendo ejercer su rol de progenitores.

En este sentido, tengo el deber moral de informar que a pesar de que nuestras leyes todavía no se han acabado de adaptar a la realidad imperante, sí que es cierto que los tribunales y especialmente los especializados en derecho de familia empiezan a estar cada vez más sensibilizados en el tema y entran a valorar la posibilidad de vender el domicilio familiar para repartirlo entre ambos propietarios (cuando la situación económica lo permite)

A pesar de los años que llevamos de ley del divorcio (desde julio del año 1981), en comparación con otros países, el nuestro todavía es muy “novel” en lo que a crisis familiares se refiere.

Esto explica el porqué no se han corregido todavía esas injustas situaciones que muchos de los padres separados sufren al no poder disponer de una vivienda propia puesto que deben de seguir pagando la hipoteca de una casa en la que siguen viviendo su ex mujer y sus hijos.

 

Mi hijo ya tiene 18 años y no quiere ir con su padre los fines de semana, ¿debería pedirle un aumento de la pensión alimenticia?


divorcio

El hecho de que un hijo cumpla los 18 años de edad supone que se extingue la Patria Potestad que es aquel conjunto de derechos y obligaciones que los hijos tienen en relación con los padres.  En este caso,  si un hijo no quiere relacionarse con su padre, por el mero hecho de haber cumplido la mayoría de edad, ya no se le puede obligar.

 Ahora bien, el hecho de que no vaya con su padre los fines de semana que le tocaría no es motivo suficiente para solicitar un aumento de pensión de alimentos.

Para modificar las pensiones, al alza o a la baja han de haber variado las circunstancias que se tuvieron en cuenta para fijar la pensión de alimentos, bien porque el progenitor que debe de pagarla haya venido a mejor o a peor fortuna, o que el alimentado precise de mayores gastos.

Además se ha de tener en cuenta que la pensión de alimentos de los hijos mayores de edad no tiene la misma consideración que la de los hijos menores de edad, porqué mientras para estos últimos la pensión debe de mantener en la medida de lo posible el estatus que tenían los hijos cuando los padres convivían juntos, para la de los hijos mayores de edad solamente se atiende al criterio de lo que precisen para vivir y acabar de formarse si siguen estudiando.

¿En qué se diferencia la separación del divorcio?


boda civil

La diferencia entre separación y divorcio consiste en que mientras que con la separación se mantiene el vínculo matrimonial, con el divorcio éste se deshace y la persona ya se puede volver a casar.

El estado civil de soltero no se recupera, a no ser que se decrete la nulidad del matrimonio.

Los efectos derivados de la separación y el divorcio, como son los hijos y las relaciones patrimoniales son exactamente los mismos estando separados que divorciados y el procedimiento legal también es igual.

Profesiones más proclives al divorcio. El colectivo médico entre los más promiscuos


 

El sitio web separadoschile.cl analizó un total de 1.150 casos de parejas que acabaron en ruptura. A partir del recuento, la página web creó un ranking con las profesiones que más inducen al divorcio.

Gracias a los resultados del estudio, los organizadores pudieron detectar las profesiones que más influían en las relaciones de parejas hasta el punto de llegar al divorcio.

En el primer lugar, el área relacionada con la medicina parece ser un sitio donde la fidelidad entre las parejas se hace más que difícil. Médicos, enfermeras, paramédicos y similares juntaron el 29% de los casos.

En un segundo puesto, todos los trabajadores relacionados con los medios de comunicación han tenido experiencias fallidas en un matrimonio. Periodistas, editores, relacionistas públicos, cámaras, técnicos, asistentes, ejecutivos, directores y productores de TV, diseñadores y similares constituyen el 14% de los casos.

En los puestos siguientes, el área compra-venta de vehículos llegó al 12% de las separaciones, el área transportes donde trabajan taxistas, conductores de autobuses, etc.  llegaron al 8% de las parejas separadas y el área turismo y hostelería, que incluye guías, ejecutivos, vendedores, recepcionistas, encargados de reservas y eventos, relacionistas públicos y similares admitieron una mala experiencia en el 7% de los casos.