Autotutela y testamento vital


 

testamento

¿Qué ocurre si perdemos nuestra capacidad para expresarnos o nuestro juicio se ve afectado? ¿Quién va a decidir por nosotros? Si le preocupa lo que le pueda ocurrir en su vejez, o cuando no pueda tomar decisiones, es el momento de dejar constancia de su voluntad. Con la autotutela y el testamento vital podemos dar instrucciones hoy de lo que queremos para el futuro. Por unos 50 euros un notario dará fe de ello.

LA ESCRITURA DE AUTOTUTELA DEJA LOS CABOS BIEN ATADOS

La ley recoge el derecho a decidir sobre nuestra propia tutela, es decir, que en pleno uso de nuestras facultades mentales podemos designar un tutor para que decida por nosotros cuando estemos incapacitados. Puede solicitarlo cualquier persona mayor de 14 años, o menor emancipado, que se encuentre en pleno uso de sus facultades mentales. Para ello debe acudir a un notario que, por unos 45 o 50 euros, recogerá su voluntad en un documento público.

Además de designar un tutor (puede ser una o varias personas, e incluso una institución), en la escritura de autotutela se pueden solicitar otras cuestiones, siempre que no vulneren la legislación y sea compatible con lo que determine un juez en la sentencia de incapacitación. Por ejemplo se pueden dejar instrucciones sobre cómo desea que se gestione su patrimonio, si desea ser internado en una institución o bajo un régimen determinado, o qué cuidados deseamos recibir.

Tenga el cuenta que el proceso judicial sobre la incapacidad puede ser lento. Si quienes se encarguen de usted no tienen recursos, puede facilitarles las cosas dejando un poder notarial con el que puedan disponer de su patrimonio. De esa manera podrán hacer frente a los gastos asistenciales que se tengan que cubrir para su cuidado hasta que el juez dicte sentencia.

FUENTE: ocu.org

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El testamento vital para una muerte digna


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Morir de una manera más digna es posible. El conocido como testamento vital posibilita que en el caso de que una persona sufra una enfermedad terminal pueda decidir finalizar con su vida limitando la asistencia terapéutica y sanitaria que recibe.

El testamento vital afecta a situaciones sanitarias concretas como el daño cerebral severo e irreversible, es decir, coma irreversible o estado vegetativo, persistente y prolongado. Asimismo a enfermedades en fase muy avanzada ya sea por cáncer diseminado o por enfermedad degenerativa del sistema nervioso o muscular, que no responde al tratamiento y que impide la movilidad y la capacidad de relación de la persona enferma. La demencia de causa degenerativa, grave e irreversible también se contempla entre las situaciones sanitarias.
En este sentido y sobre estas situaciones sanitarias, las actuaciones que se contemplan en los casos anteriores son el rechazo o aceptación de las medidas de soporte vital, reanimación o cualquier otra que busque prolongar la supervivencia de la persona. Asimismo los tratamientos para paliar al máximo el dolor, sufrimiento o angustia extrema, aunque eso pueda acortar la vida del paciente. Por otro lado, la persona afectada puede descartar un tratamiento o terapia sobre la cual no se haya demostrado su efectividad o no esté específicamente destinada a aliviar el dolor.
En el caso de ser mujer y estar embarazada, el testamento vitalicio recoge que se pueda mantener el soporte vital necesario para mantener al feto con vida en condiciones viables de nacer.
Fuente: ideal.es